No es por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Me propuse escribir una vez por semana en este Blog (aunque sea solo por salud mental) y hay veces que no puedo. En este caso ha sido por falta de tiempo. Por primera vez en la vida, he tenido que cumplir unos plazos para entregar una novela. Esta novedad (y la envergadura de la editorial) han provocado que pusiera mis cinco sentidos y todo mi tiempo a disposición de esta labor. Pero una vez cumplidas mis obligaciones (benditas obligaciones, todo sea dicho), retomo este espacio para hacer gimnasia literaria y mental.
Hace un mes el tema iba de ególatras. Estos idiotas, para nuestra desgracia, no han desaparecido. Ahora, al menos desde ayer, tenemos una guerra menos, un estrecho abierto al tráfico y una economía que se anima (aunque solo sufrió de verdad al inicio del conflicto, que luego lo asumió y no hubo más terrores).
Admito que tengo muchas ganas de meterle mano a los casos de corrupción que están saliendo a diario en este país como si fuera un salpullido alérgico. Pero me voy a controlar y me propongo dar una visión un tanto más generalista de lo que nos está ocurriendo. Y es que, fuera de si te cae mejor o peor tal o cual político o tal o cual partido, en España hemos estado al borde del precipicio sin que la mayoría de la población se diera cuenta de ello.
Esta táctica de montar una dictadura (de izquierdas o derechas) desde la legalidad es más vieja que buscar un árbol para aliviarse, pero el ser humano ya sabemos que de lógica y memoria siempre nada fatal.
Y es que, cuando a un presidente le da por montar una cuchipandi de gente de pocos escrúpulos y se dedican a infectar las instituciones del Estado para tenerlas bajo su control, el país se convierte en una república bananera de lo peor, una población controlada, entretenida y anestesiada cuyos miembros más díscolos, que suelen ser los que se dan cuenta de lo que está ocurriendo, son tachados de conspiradores, locos, reaccionarios, sectarios, etc... Esta táctica de montar una dictadura (de izquierdas o derechas) desde la legalidad es más vieja que buscar un árbol para aliviarse, pero el ser humano ya sabemos que de lógica y memoria siempre nada fatal.
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| Chándal patriótico a lo venezolano, pero con los colores españoles. Sin la UCO, la UDEF y Bruselas vigilando, en pocos meses estaríamos así. |
Si España se ha salvado de ser una dictadura a la venezolana (con traje y corbata en lugar de vestir chándal), ha sido porque, gracias a Dios o al diablo, estamos dentro de la Unión Europea y desde Bruselas, como si fuera un hermano mayor, nos meten las cabras en el corral cuando tratamos de hacer alguna bestiada (como fue tratar de remodelar el Consejo General de Poder Judicial a imagen y semejanza de Sánchez). Cuando queremos pasarnos la democracia por el forro diciendo que vamos a ser más demócratas que nadie y para ello, justamente, hacemos lo contrario, entonces nos llaman desde la capital comunitaria, y alguien con dos dedos de frente nos advierte de que eso no se puede hacer y que, si seguimos en nuestro empeño, no solo nos ponen una multa sino que, además, no nos dan tales y cuales fondos de cohesión (o de lo que sea), y nos dejan a dos velas.
Vaya, que en Europa nos tratan como adolescentes que quieren hacer lo que les da la gana pero que, en cuanto le quitan la paga semanal, se le bajan los humos.
Por hoy, para plantear el escenario en el que nos movemos ahora en España, es suficiente. Pero seguiré con esta reflexión porque creo que merece la pena que sepamos el escenario en el que nos movemos. Y no lo digo por ilustrar a nadie, sino porque, verbalizando lo que pienso, el primero que se da cuenta soy yo (que falta me hace).
