Fotografía: Atardecer en Serengeti

Fotografía: Atardecer en el Parque Nacional del Serengeti, Tanzania; © Fco. Javier Oliva, 2014



ESPACIO

UN ESPACIO PARA CONTAR LO QUE ME DA LA GANA


jueves, 22 de octubre de 2026

Los viejos nos preocupamos más

 

Si viviera en una película de la saga de Star Wars, podría decir que se avecinan tiempos convulsos, o que "siento un estremecimiento en la Fuerza" (si es que acaso fuera un caballero Jedi). Y es que, quizá porque estoy a punto de cumplir 61, o que soy abuelo desde hace casi dos años, o que la cabeza ya no me funciona como debiera, lo cierto es que llevo un tiempo con un sentimiento un tanto catastrofista.

Hace mucho que decía que este país nuestro no podía considerarse del primer mundo sino más bien como punta de lanza del tercero. No llegábamos ni por asomo al nivel de los del G-7, casi ni a los del G-20, pero estábamos muy por encima de otros muchos. Y eso me producía cierta congoja y sonrojo.

En cualquier caso, con independencia de nuestro nivel económico, pensaba que nuestra educación había caído en picado y que solo nos ocupábamos de mirarnos el ombligo sin ver más allá. Poco a poco, esa sensación de república bananera que tenía de España se ha ido extendiendo a otros países como Estados Unidos, Francia, Italia... (por nombrar los del G-7), y ahora ya veo ineptos, prepotentes y ególatras en todos lados. Gente que solo se preocupa de su culo y punto pelota. Y eso es muy peligroso porque, quien haya estudiado un poquito de Historia, ya sabe cómo suelen acabar estas cosas: mal, o muy mal.

En fin, que viendo el cariz que está tomando la campaña electoral de aquí, creo que vamos terminar peor. Los veas desde le lado del espectro político que lo veas, nos jugamos mucho, pero, ¡vaya!, bastante más de lo que pensamos. Si a eso le añadimos los movimientos de Trump con Rusia y China, a Meloni por un lado, a Le Pen por otro, Mohamed VI... ufff, se me pone la carne de gallina y entornos los ojos con tanta preocupación como tristeza.

Lo mires como lo mires, nos jugamos mucho y no somos capaces de verlo.

Es que se me quitan hasta las ganas de escribir en este blog porque ni logro desahogarme ni quiero parecer un pupas. Quizá los "viejos" nos preocupamos más (y más de la cuenta) porque tenemos muchos kilómetros a nuestras espaldas y somos capaces (algunos, no todos) de ver más allá y las consecuencias que traen los actos. Pero creo que mi generación, la de los años 60, hemos pasado de ser una generación feliz a ser una panda de miedosos. Esa es mi opinión. Y no quiero seguir hablando.


martes, 8 de septiembre de 2026

Ni corrupción ni Ceuta: importa PISA.

De todas las malas noticias que se llevan sucediendo en los dos últimos años, me refiero a corruptelas, engañifas, sinvergonzonerías, abusos, denuncias, procesos o juicios ―todas ellas coronadas por la invasión a Ceuta―, hoy hay una que me ha dejado helado y de la que todos los diarios, sean del color o tendencia que practiquen, se hacen eco.

Por que el tema de la educación es importante, muy importante. Quizá, EL MÁS IMPORTANTE. Todo lo listado en el párrafo anterior se queda pequeño al lado de la ignorancia que comienzan a acumular nuestros niños. Porque, si no los enseñamos a pensar, jamás serán libres y quedarán atados por esas cosas mundanas que lo único que hacen es poner al ser humano una venda en los ojos.

Tenemos a los niños en las nubes haciéndoles creer que la vida es fácil mientras esos mismos inútiles les toman el pelo y les roban el futuro.

En lugar de querer un futuro mejor, su única obsesión será siempre el placer a corto plazo, a plazo instantáneo, el aquí y el ahora, y que al futuro le vayan dando. Todo lo que llevamos sufriendo en los últimos tiempos es fruto de la ignorancia (bueno, y de la permisividad, y de los pañitos calientes, de la vagancia y la desidia... que también todas provienen de la ignorancia). Hemos enseñado a muchas generaciones que eso de estudiar está sobrevalorado, que ahora podemos conseguir lo que nos dé la gana con ciertas artes oscuras que tampoco están tan mal ni son tan nocivas. Puedo conseguir millonadas engañando a la comunidad, a mis vecinos, a mi familia, a mi cónyuge, incluso a mis hijos, haciéndome con cierta mordida que no necesito y que voy a acumular para vivir como un pachá mientras, ¡oh, tú, pobre imbécil!, te mueres de hambre, y te mueres por la mala sanidad que no te cura, por la mala justicia que no te ampara, por la mala educación que solo cría borreguitos. Beeeee... Un mundo feliz.

 La educación, la buena educación, la que no mira a la política, ni al la religión, ni al dinero, ni siquiera al placer, esa educación hará que la sociedad prospere, que no se crea las mentiras, que sea resistente a la manipulación, al desastre, al síndrome del rebaño. Los líderes que necesitamos tienen que conseguir que mis nietas sean libres, que sepan cuando se les está tomando el pelo, y sobre todo, que tengan herramientas para prevenir o ponerle solución a los obstáculos que se vayan encontrando en la vida, así como a esquivar imbéciles y vendedores de humo.

"En lugar de querer un futuro mejor, su única obsesión será siempre el placer a corto plazo, a plazo instantáneo, el aquí y el ahora, y que al futuro le vayan dando".

La corrupción no se terminará con mejorar la educación, pero quizá será menor y, sobre todo, más discreta y sin tanta cara dura que niega con desparpajo lo evidente y luego se fuma un puro. Los ineptos no subirán nunca de cierto escalón, mucho menos ganarán unas elecciones (ni siquiera a delegado de su escalera). Y todos cumplirán con su obligación, mirarán por el futuro de todos para que todos prosperen. Porque con una buena educación sabrán que no hay recompensa sin esfuerzo previo, que el sacrificio sirve para algo, que cuanto más saben mucho más felices serán, que, sin saberlo, aportarán mucho a los demás, y desconfiarán de lo fácil, de lo gratis, de lo que brilla a los ojos, que no será más que hojalata que en unas horas se oxidará.

El informe PISA es demoledor. Lo que me fastidia es que nadie va a hacer nada por remediarlo porque meter billetes en la educación no da votos. Y no los da porque llevamos décadas educando a la sociedad en que solo hay que valorar regalos y prebendas aquí y ahora, que si no se obtiene lo que se quiere en el acto, nadie merece tu voto.

Y la educación es a largo plazo. La valorarás cuando el médico que te tiene que curar o el juez que te tiene que escuchar estén más pendientes del placer que obtendrán al salir de hospital o del juzgado. Tú y todo lo que tienen a su alrededor les importa un carajo. Incluido tu futuro. Y el suyo. Y el de su familia. Incluso el de sus hijos. Y nietos.

 


viernes, 17 de julio de 2026

Las cosas que me rondan la cabeza

 

Esta semana se me han venido muchas cosas a la cabeza. Una de ellas han sido los diecinueve años que han transcurrido desde que publiqué mi primera novela. Lo mejor de todo es que, tras otros seis títulos más, continúo con la misma ilusión y el mismo empeño que entonces. Y no creo que me falten jamás, porque ese afán por contar historias lo llevo bien disuelto en la sangre.

Otra cosa que se me ha venido a la cabeza (a mí y a algún millón más de españoles) es aquella final del Mundial de fútbol del año 2010. No sé si tiene paralelismos con la que tenemos el domingo, pero yo admito que estoy igual de "cagado" que entonces, y no es por no confiar en los nuestros, que sabemos que son buenos y lo van a dar todo, sino por esas causas extrínsecas que se nos suelen sobrevolar sin ton ni son. En aquel partido, nos solo nos brearon a patadas en los primeros minutos, sino que el árbitro solo se atrevió a sacar una tarjeta cuando a Xabi Alonso casi le parten el esternón de un plantillazo. Hoy en día, no solo hubiera sido roja directa y no amarilla como fue, sino que hubiese sido expulsado del campo en particular y del fútbol en general.

Quieras que no, tener sangre de tu sangre abriéndose paso por la vida me recuerda que soy humano y, como tal, que pronto o tarde terminaré por irme de aquí. Y a mí se me hace corta la película, ¡qué quieres que te diga!

Otro aspecto que ha revoloteado por mi cabeza estos días son mis tres nietas. Quieras que no, tener sangre de tu sangre abriéndose paso por la vida me recuerda que soy humano y, como tal, que pronto o tarde terminaré por irme de aquí. Y a mí se me hace corta la película, ¡qué quieres que te diga! Así que, una vez más en la vida, me doy cuenta de que mis intereses y mis preferencias son otras y no las que habitualmente he podido tener en mente. El dinero para hipoteca, coche, vacaciones, caprichos; o los aspectos de mi carrera laboral; o el querer tener algo más de lo que sea, todo eso ahora me importa una mierda (lo pondría con mayúsculas, pero bastante asco me da la palabra como para hacerlo). Ahora lo que me importa es vivir en plenitud e intensamente, no perderme ni un solo segundo de la vida de los que me importan que, al fin y al cabo, son parte de la mía.

Quieras que no, tener sangre de tu sangre abriéndose paso por la vida me recuerda que soy humano y, como tal, que pronto o tarde terminaré por irme de aquí.

Con todas cosas paseándose por mi cabeza, he tratado de hacer oídos sordos a David, Begoña, Ábalos, Koldo, Cerdán, a la Leire que ni es fontanera ni cobarde (pero lo mismo es una delincuente), a la directora de la Guardia Civil, al DAO que come de su mano, a Zapatero, su secretaria, sus hijas..., y a tanta y tanta mierda que hace que uno pierda la perspectiva de la realidad. Y todavía hay por ahí algún hijo de la gran puta que quiere resucitar la guerra civil como si aquella tragedia pudiera ahora aportarnos algo. De aquellos polvos NO vienen estos lodos, pero de estos lodos sí podemos volver a un ambiente que recuerden a esos lodos. Y pasados casi cien años, todo eso aporta lo mismo que la guerra de la independencia, de la Cuba o la de Filipinas, es decir, solo páginas a los libros de historia. Es algo que debería estar asumido, que debería ser aburrido y quedar en las cabezas de los eruditos (o de los gilipollas).

En fin, con lo bien que había comenzado este artículo...



martes, 16 de junio de 2026

Escenarios para corromper

No es por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Me propuse escribir una vez por semana en este Blog (aunque sea solo por salud mental) y hay veces que no puedo. En este caso ha sido por falta de tiempo. Por primera vez en la vida, he tenido que cumplir unos plazos para entregar una novela. Esta novedad (y la envergadura de la editorial) han provocado que pusiera mis cinco sentidos y todo mi tiempo a disposición de esta labor. Pero una vez cumplidas mis obligaciones (benditas obligaciones, todo sea dicho), retomo este espacio para hacer gimnasia literaria y mental.

Hace un mes el tema iba de ególatras. Estos idiotas, para nuestra desgracia, no han desaparecido. Ahora, al menos desde ayer, tenemos una guerra menos, un estrecho abierto al tráfico y una economía que se anima (aunque solo sufrió de verdad al inicio del conflicto, que luego lo asumió y no hubo más terrores).

Admito que tengo muchas ganas de meterle mano a los casos de corrupción que están saliendo a diario en este país como si fuera un salpullido alérgico. Pero me voy a controlar y me propongo dar una visión un tanto más generalista de lo que nos está ocurriendo. Y es que, fuera de si te cae mejor o peor tal o cual político o tal o cual partido, en España hemos estado al borde del precipicio sin que la mayoría de la población se diera cuenta de ello.

Esta táctica de montar una dictadura (de izquierdas o derechas) desde la legalidad es más vieja que buscar un árbol para aliviarse, pero el ser humano ya sabemos que de lógica y memoria siempre nada fatal.

Y es que, cuando a un presidente le da por montar una cuchipandi de gente de pocos escrúpulos y se dedican a infectar las instituciones del Estado para tenerlas bajo su control, el país se convierte en una república bananera de lo peor, una población controlada, entretenida y anestesiada cuyos miembros más díscolos, que suelen ser los que se dan cuenta de lo que está ocurriendo, son tachados de conspiradores, locos, reaccionarios, sectarios, etc... Esta táctica de montar una dictadura (de izquierdas o derechas) desde la legalidad es más vieja que buscar un árbol para aliviarse, pero el ser humano ya sabemos que de lógica y memoria siempre nada fatal.

Chándal patriótico a lo venezolano, pero con los colores españoles. Sin la UCO, la UDEF y Bruselas vigilando, en pocos meses estaríamos así.


Si España se ha salvado de ser una dictadura a la venezolana (con traje y corbata en lugar de vestir chándal), ha sido porque, gracias a Dios o al diablo, estamos dentro de la Unión Europea y desde Bruselas, como si fuera un hermano mayor, nos meten las cabras en el corral cuando tratamos de hacer alguna bestiada (como fue tratar de remodelar el Consejo General de Poder Judicial a imagen y semejanza de Sánchez). Cuando queremos pasarnos la democracia por el forro diciendo que vamos a ser más demócratas que nadie y para ello, justamente, hacemos lo contrario, entonces nos llaman desde la capital comunitaria, y alguien con dos dedos de frente nos advierte de que eso no se puede hacer y que, si seguimos en nuestro empeño, no solo nos ponen una multa sino que, además, no nos dan tales y cuales fondos de cohesión (o de lo que sea), y nos dejan a dos velas.

Vaya, que en Europa nos tratan como adolescentes que quieren hacer lo que les da la gana pero que, en cuanto le quitan la paga semanal, se le bajan los humos.

Por hoy, para plantear el escenario en el que nos movemos ahora en España, es suficiente. Pero seguiré con esta reflexión porque creo que merece la pena que sepamos el escenario en el que nos movemos. Y no lo digo por ilustrar a nadie, sino porque, verbalizando lo que pienso, el primero que se da cuenta soy yo (que falta me hace).



 

jueves, 14 de mayo de 2026

Época de ególatras

 

Dios mío, cómo está el mundo. Mires hacia donde mires, lo que antes era un mundo relativamente democrático (o no), pero donde lo que primaba era el liderazgo, ahora lo único que importa es el ego. Y punto. Porque lo digo yo. Y ya está.

Cuando tuve la ocurrencia de matricularme en periodismo allá por 1985, el mundo que recuerdo era mucho más tranquilo que el de ahora, quizá más aburrido, y eso que todavía se mantenía muy activo el Telón de Acero. La lucha más importantes que había era la del capitalismo contra el comunismo. A un lado, Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa, la occidental, porque la oriental era parte del bloque comunista de la Unión Soviética, más China, Corea del Norte y Cuba. Sí, esto a grandes rasgos.

Luego todo cambio cuando a Bin Laden atacó Estado Unidos el 11 de septiembre y entró un tercer actor en juego.

"Los ególatras ahora nos brotan como setas en todos lados demostrando un absoluto desprecio a cualquier tipo de legalidad y/o sentido común"

Y después, poco a poco, lo que parecía un hecho que no iba a pasar de anécdota porque todos confiábamos en que países serios como Reino Unido, Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos, etc..., nunca caerían en las garras de lo chabacano, pues de repente, eso de tener a un descerebrado en el poder se convirtió en moda, moda democrática pues la mayoría de estos negligentes personajes han subido al poder gracias a las urnas, a la voluntad popular (como hicieron en su día tantos y tantos dictadores como, por ejemplo, Hitler o Chávez).

Todos juntos dan para formar un equipo de fútbol (más el entrenador): Maduro, Orban, Morales, Bolsonaro, Trump, Putin, Lukashenko, Kim Jong-un, Meloni, Milei, Erdoğan y, por supuesto, Pedro Sánchez.

Así que, antes solo teníamos al pollo de Corea del Norte, a Fidel Castro y algún que otro tuercebotas que no nos quitaban el sueño porque, al fin y al cabo, eran ególatras de países de tercera. Sin embargo, ahora nos brotan como setas en todos lados demostrando un absoluto desprecio a cualquier tipo de legalidad y/o sentido común. Por hacer una lista no completa pero muy demostrativa, vamos a comenzar contando con los que estaban hasta hace muy poco tiempo como Nicolás Maduro, Victor Orban, Evo Morales y Jair Bolsonaro, y a estos les vamos a sumar a nuestros amigos Donald Trump, Vladimir Putin, Aleksandr Lukashenko, Kim Jong-un, Giorgia Meloni, Javier Milei, Recep Tayyip Erdoğan y, por supuesto, Pedro Sánchez.

Añadamos a todos ellos el séquito que les baila el agua y que, en un momento dado, quisieran sucederles, incluso derrocarles.

Si la tendencia no cambia, si, como decía en mi anterior artículo, seguimos pensando en ideas y no en personas, el planeta va a terminar perteneciendo a Darth Vader.

La monda.