Fotografía: Atardecer en Serengeti

Fotografía: Atardecer en el Parque Nacional del Serengeti, Tanzania; © Fco. Javier Oliva, 2014



ESPACIO

UN ESPACIO PARA CONTAR LO QUE ME DA LA GANA


viernes, 17 de julio de 2026

Las cosas que me rondan la cabeza

 

Esta semana se me han venido muchas cosas a la cabeza. Una de ellas han sido los diecinueve años que han transcurrido desde que publiqué mi primera novela. Lo mejor de todo es que, tras otros seis títulos más, continúo con la misma ilusión y el mismo empeño que entonces. Y no creo que me falten jamás, porque ese afán por contar historias lo llevo bien disuelto en la sangre.

Otra cosa que se me ha venido a la cabeza (a mí y a algún millón más de españoles) es aquella final del Mundial de fútbol del año 2010. No sé si tiene paralelismos con la que tenemos el domingo, pero yo admito que estoy igual de "cagado" que entonces, y no es por no confiar en los nuestros, que sabemos que son buenos y lo van a dar todo, sino por esas causas extrínsecas que se nos suelen sobrevolar sin ton ni son. En aquel partido, nos solo nos brearon a patadas en los primeros minutos, sino que el árbitro solo se atrevió a sacar una tarjeta cuando a Xabi Alonso casi le parten el esternón de un plantillazo. Hoy en día, no solo hubiera sido roja directa y no amarilla como fue, sino que hubiese sido expulsado del campo en particular y del fútbol en general.

Quieras que no, tener sangre de tu sangre abriéndose paso por la vida me recuerda que soy humano y, como tal, que pronto o tarde terminaré por irme de aquí. Y a mí se me hace corta la película, ¡qué quieres que te diga!

Otro aspecto que ha revoloteado por mi cabeza estos días son mis tres nietas. Quieras que no, tener sangre de tu sangre abriéndose paso por la vida me recuerda que soy humano y, como tal, que pronto o tarde terminaré por irme de aquí. Y a mí se me hace corta la película, ¡qué quieres que te diga! Así que, una vez más en la vida, me doy cuenta de que mis intereses y mis preferencias son otras y no las que habitualmente he podido tener en mente. El dinero para hipoteca, coche, vacaciones, caprichos; o los aspectos de mi carrera laboral; o el querer tener algo más de lo que sea, todo eso ahora me importa una mierda (lo pondría con mayúsculas, pero bastante asco me da la palabra como para hacerlo). Ahora lo que me importa es vivir en plenitud e intensamente, no perderme ni un solo segundo de la vida de los que me importan que, al fin y al cabo, son parte de la mía.

Quieras que no, tener sangre de tu sangre abriéndose paso por la vida me recuerda que soy humano y, como tal, que pronto o tarde terminaré por irme de aquí.

Con todas cosas paseándose por mi cabeza, he tratado de hacer oídos sordos a David, Begoña, Ábalos, Koldo, Cerdán, a la Leire que ni es fontanera ni cobarde (pero lo mismo es una delincuente), a la directora de la Guardia Civil, al DAO que come de su mano, a Zapatero, su secretaria, sus hijas..., y a tanta y tanta mierda que hace que uno pierda la perspectiva de la realidad. Y todavía hay por ahí algún hijo de la gran puta que quiere resucitar la guerra civil como si aquella tragedia pudiera ahora aportarnos algo. De aquellos polvos NO vienen estos lodos, pero de estos lodos sí podemos volver a un ambiente que recuerden a esos lodos. Y pasados casi cien años, todo eso aporta lo mismo que la guerra de la independencia, de la Cuba o la de Filipinas, es decir, solo páginas a los libros de historia. Es algo que debería estar asumido, que debería ser aburrido y quedar en las cabezas de los eruditos (o de los gilipollas).

En fin, con lo bien que había comenzado este artículo...



martes, 16 de junio de 2026

Escenarios para corromper

No es por falta de ganas, sino por falta de tiempo. Me propuse escribir una vez por semana en este Blog (aunque sea solo por salud mental) y hay veces que no puedo. En este caso ha sido por falta de tiempo. Por primera vez en la vida, he tenido que cumplir unos plazos para entregar una novela. Esta novedad (y la envergadura de la editorial) han provocado que pusiera mis cinco sentidos y todo mi tiempo a disposición de esta labor. Pero una vez cumplidas mis obligaciones (benditas obligaciones, todo sea dicho), retomo este espacio para hacer gimnasia literaria y mental.

Hace un mes el tema iba de ególatras. Estos idiotas, para nuestra desgracia, no han desaparecido. Ahora, al menos desde ayer, tenemos una guerra menos, un estrecho abierto al tráfico y una economía que se anima (aunque solo sufrió de verdad al inicio del conflicto, que luego lo asumió y no hubo más terrores).

Admito que tengo muchas ganas de meterle mano a los casos de corrupción que están saliendo a diario en este país como si fuera un salpullido alérgico. Pero me voy a controlar y me propongo dar una visión un tanto más generalista de lo que nos está ocurriendo. Y es que, fuera de si te cae mejor o peor tal o cual político o tal o cual partido, en España hemos estado al borde del precipicio sin que la mayoría de la población se diera cuenta de ello.

Esta táctica de montar una dictadura (de izquierdas o derechas) desde la legalidad es más vieja que buscar un árbol para aliviarse, pero el ser humano ya sabemos que de lógica y memoria siempre nada fatal.

Y es que, cuando a un presidente le da por montar una cuchipandi de gente de pocos escrúpulos y se dedican a infectar las instituciones del Estado para tenerlas bajo su control, el país se convierte en una república bananera de lo peor, una población controlada, entretenida y anestesiada cuyos miembros más díscolos, que suelen ser los que se dan cuenta de lo que está ocurriendo, son tachados de conspiradores, locos, reaccionarios, sectarios, etc... Esta táctica de montar una dictadura (de izquierdas o derechas) desde la legalidad es más vieja que buscar un árbol para aliviarse, pero el ser humano ya sabemos que de lógica y memoria siempre nada fatal.

Chándal patriótico a lo venezolano, pero con los colores españoles. Sin la UCO, la UDEF y Bruselas vigilando, en pocos meses estaríamos así.


Si España se ha salvado de ser una dictadura a la venezolana (con traje y corbata en lugar de vestir chándal), ha sido porque, gracias a Dios o al diablo, estamos dentro de la Unión Europea y desde Bruselas, como si fuera un hermano mayor, nos meten las cabras en el corral cuando tratamos de hacer alguna bestiada (como fue tratar de remodelar el Consejo General de Poder Judicial a imagen y semejanza de Sánchez). Cuando queremos pasarnos la democracia por el forro diciendo que vamos a ser más demócratas que nadie y para ello, justamente, hacemos lo contrario, entonces nos llaman desde la capital comunitaria, y alguien con dos dedos de frente nos advierte de que eso no se puede hacer y que, si seguimos en nuestro empeño, no solo nos ponen una multa sino que, además, no nos dan tales y cuales fondos de cohesión (o de lo que sea), y nos dejan a dos velas.

Vaya, que en Europa nos tratan como adolescentes que quieren hacer lo que les da la gana pero que, en cuanto le quitan la paga semanal, se le bajan los humos.

Por hoy, para plantear el escenario en el que nos movemos ahora en España, es suficiente. Pero seguiré con esta reflexión porque creo que merece la pena que sepamos el escenario en el que nos movemos. Y no lo digo por ilustrar a nadie, sino porque, verbalizando lo que pienso, el primero que se da cuenta soy yo (que falta me hace).



 

jueves, 14 de mayo de 2026

Época de ególatras

 

Dios mío, cómo está el mundo. Mires hacia donde mires, lo que antes era un mundo relativamente democrático (o no), pero donde lo que primaba era el liderazgo, ahora lo único que importa es el ego. Y punto. Porque lo digo yo. Y ya está.

Cuando tuve la ocurrencia de matricularme en periodismo allá por 1985, el mundo que recuerdo era mucho más tranquilo que el de ahora, quizá más aburrido, y eso que todavía se mantenía muy activo el Telón de Acero. La lucha más importantes que había era la del capitalismo contra el comunismo. A un lado, Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa, la occidental, porque la oriental era parte del bloque comunista de la Unión Soviética, más China, Corea del Norte y Cuba. Sí, esto a grandes rasgos.

Luego todo cambio cuando a Bin Laden atacó Estado Unidos el 11 de septiembre y entró un tercer actor en juego.

"Los ególatras ahora nos brotan como setas en todos lados demostrando un absoluto desprecio a cualquier tipo de legalidad y/o sentido común"

Y después, poco a poco, lo que parecía un hecho que no iba a pasar de anécdota porque todos confiábamos en que países serios como Reino Unido, Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos, etc..., nunca caerían en las garras de lo chabacano, pues de repente, eso de tener a un descerebrado en el poder se convirtió en moda, moda democrática pues la mayoría de estos negligentes personajes han subido al poder gracias a las urnas, a la voluntad popular (como hicieron en su día tantos y tantos dictadores como, por ejemplo, Hitler o Chávez).

Todos juntos dan para formar un equipo de fútbol (más el entrenador): Maduro, Orban, Morales, Bolsonaro, Trump, Putin, Lukashenko, Kim Jong-un, Meloni, Milei, Erdoğan y, por supuesto, Pedro Sánchez.

Así que, antes solo teníamos al pollo de Corea del Norte, a Fidel Castro y algún que otro tuercebotas que no nos quitaban el sueño porque, al fin y al cabo, eran ególatras de países de tercera. Sin embargo, ahora nos brotan como setas en todos lados demostrando un absoluto desprecio a cualquier tipo de legalidad y/o sentido común. Por hacer una lista no completa pero muy demostrativa, vamos a comenzar contando con los que estaban hasta hace muy poco tiempo como Nicolás Maduro, Victor Orban, Evo Morales y Jair Bolsonaro, y a estos les vamos a sumar a nuestros amigos Donald Trump, Vladimir Putin, Aleksandr Lukashenko, Kim Jong-un, Giorgia Meloni, Javier Milei, Recep Tayyip Erdoğan y, por supuesto, Pedro Sánchez.

Añadamos a todos ellos el séquito que les baila el agua y que, en un momento dado, quisieran sucederles, incluso derrocarles.

Si la tendencia no cambia, si, como decía en mi anterior artículo, seguimos pensando en ideas y no en personas, el planeta va a terminar perteneciendo a Darth Vader.

La monda.




jueves, 7 de mayo de 2026

Una de hantavirus

¿Cómo se imaginan ustedes al hantavirus? Al coronavirus no tardaron en representarlo como una pelotita llena de palitos en su superficie y con una especie de coronita en el extremo. Por lo que he podido averiguar, este que ahora nos ocupa (y nos preocupa) no es muy distinto al anterior. Redondo, con cositas por fuera y palitos por dentro... Un poco más abajo les dejo una imagen para que lo disfruten.

Lo que ocurre con este virus es que hace más o menos lo mismo que el anterior aunque, en verdad, no tengan mucho que ver. El primero iba a los pulmones directamente y este lo hace dando un rodeo de un mes. Ambos pueden ser letales y, sobre todo, carecen de tratamiento. Si te infectas, o tienes las defensas cachas o te puedes ir al otro barrio.

"De un noticiario medio en televisión que suele durar unos 30-35 minutos, Antena 3 lleva dedicándole exactamente entre 19 y 22 minutos todos los días"

Si la actual infección del barco neerlandés llega a ocurrir antes de 2020, te digo yo que no nos habríamos enterado más allá de una minúscula noticia escondida en un diario y a una columna. De esas ya leía yo en su día sobre el ébola, y eso que eran palabras mayores, pero como era en África y los que se morían eran negros, ¡pues hale!, no merecía la pena ocupar espacio ni papel.

Tanto el dibujo como la fotografía pertenecen al hantavirus.

Lo que ocurre es que ahora que el papel está ya en desuso. Lo digital no ocupa y es en color. Te lo dan masticadito y, además, como pasamos por una pandemia, pues vamos a darle pábulo y así nos olvidamos de noticias que ya están exprimidas hasta la saciedad. Porque lo de Ábalos y Koldo ya importa lo justo tirando a nada; la sinvergonzonería y prepotencia de Sánchez ya no sorprende ni a Bruselas; lo de Trump es de cómic (aunque hay que tener en cuenta que, una vez cerrado el tema de Irán y el puto canal, le toca la vez a Cuba ―ahí lo dejo―).

Lo dicho: ahora toca rellenar informativos con el hantavirus aunque tenga una tasa de contagio muy inferior a coronavirus, sea letal al 50% (que no sé si es mucho o poco, pero vaya, que tiras la moneda al aire y tienes las mismas posibilidades de quedarte que de palmar), no nos haya pillado con el paso cambiado y, aunque mande güevos que envíen el barco a Canarias, aquí les esperemos bien preparados.

De un noticiario medio en televisión que suele durar unos 30-35 minutos, Antena 3 lleva dedicándole exactamente entre 19 y 22 minutos todos los días (alrededor del 70% del espacio). A mí, desde luego, me parece una exageración habiendo noticias que nos impactan mucho más, como lo son los chorizos que se van sentando en el banquillo sean del color que sea y cometieran sus delitos hace poco o mucho tiempo, o las tontunas de Trump, o el tema de los alquileres, o el accidente del tren, la huelga de médicos, ahora la de maestros, incluso las elecciones en Andalucía. Para todo esto, en el caso de que cuenten algo, en los informativos solo les dedican 10 minutos entre todos los asuntos.

Bufff, lo mismo es que estoy equivocado y tengo que regresar a la faculta de Ciencias de Información...



sábado, 2 de mayo de 2026

Votar a ideas o a personas


En mi última aportación a este inconstante Blog, hablaba de la importancia de nuestro voto en los países que nos regimos por reglas democráticas. No seré yo quien ponga en duda las ideologías o las querencias políticas de nadie, máxime cuando soy un demócrata convencido, de esos que, cuando consigue un buen puñado de votos cualquiera de los dos extremos (llámese Vox o... o como sean ahora: Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Más no sé qué... ―creo que me entienden―), hago justamente lo que no hacen ellos, que es aceptar el resultado porque, y esto no puede ser más democrático, es lo que la gente ha elegido. No puede ser que si gana la extrema izquierda haya que aceptarlo y si lo hace la extrema derecha no sea de ley, cuando hay que tener en cuenta que son los mismos perros con distintos collares. Ambos extremos, más pronto que tarde, se suelen pasar la opinión de los paisanos por el forro de sus caprichos. Viene desde siempre y ahora lo han practicado por igual Pablo Iglesias y Santiago Abascal. “Si no estás de acuerdo conmigo, a la puta calle”

Decía que lo importante en estos tiempos que corren en el planeta es, quizá, dejar un poco de lado las ideologías y centrarse en las personas. Si siempre has votado al Partido Amarillo (por no concretar ninguno, ni en ningún país), y lo haces porque eres afín a sus ideas, y quien manda en ese partido es un perfecto zafio, inútil, pirado, ególatra y mala persona, es cuestión de repensarse por un momento el voto y ser quizá un poco más práctico, porque lo mismo votas a tus ideas y el bicho que hay en el poder te sale rana.

"¿Le dejarías a tu madre el cuidado de tus hijos si no confiaras en ella por encima de sus ideas políticas?"

Ejemplos a día de hoy los tienes a montones, de un color de y de otro, tristemente de un país y de otro (antes solo me metía con España pero la cosa se ha extendido). Si soy profundamente americano y republicano, voto a Trump y a la primera de cambio lía una planetaria: se enemista con todos los países que puede, me sube los precios de todo, me mete en una guerra, y todo por hacer América Grande (cosa muy subjetiva) a cualquier precio. Es la consecuencia de votar a un mercachifle que solo sabe hacer dinero “para él” y a la par es un obtuso e ignorante consumado.

Lo mismo ocurrió con Chávez en Venezuela. Muchos paisanos se dijeron que, por muy animal que fuera el sargento, no votarían a los capitalistas jamás y ahora ya ni siquiera pueden votar (aparte de morirse de hambre, no tener libertad, etc...).

De ahí viene esta reflexión de jardín de infancia...

En España nos pasa lo mismo, que estamos regidos por un tipo que pasa sistemáticamente de las leyes, el equilibrio del poder, el respeto a las instituciones... y todo bajo un discurso que, los que hemos leído algo de Historia, lo calificaríamos de muy antiguo y, sobre todo, de macarra de verbena.

Ideas como “si soy de derechas, jamás votaré izquierdas así mi líder me la líe gorda y pierda derechos, dinero, incluso la vida” no son las mejores. ¿Le dejarías a tu madre el cuidado de tus hijos si no confiaras en ella por encima de sus ideas políticas? Si mi madre es una pirada de la vida, no le dejo a mis hijos allá tenga el mismo color político que yo. Y al contrario: ¿le dejarías a tu hijo siendo de un color contrario al tuyo pero sabiendo que va a cuidar al niño casi mejor que tú?

Pues de ahí viene esta reflexión de jardín de infancia que hago. ¿Es mejor votar a ideas que a personas, o viceversa?