Fotografía: Atardecer en Serengeti

Fotografía: Atardecer en el Parque Nacional del Serengeti, Tanzania; © Fco. Javier Oliva, 2014



ESPACIO

UN ESPACIO PARA CONTAR LO QUE ME DA LA GANA


jueves, 14 de mayo de 2026

Época de ególatras

 

Dios mío, cómo está el mundo. Mires hacia donde mires, lo que antes era un mundo relativamente democrático (o no), pero donde lo que primaba era el liderazgo, ahora lo único que importa es el ego. Y punto. Porque lo digo yo. Y ya está.

Cuando tuve la ocurrencia de matricularme en periodismo allá por 1985, el mundo que recuerdo era mucho más tranquilo que el de ahora, quizá más aburrido, y eso que todavía se mantenía muy activo el Telón de Acero. La lucha más importantes que había era la del capitalismo contra el comunismo. A un lado, Estados Unidos, Canadá, Japón y Europa, la occidental, porque la oriental era parte del bloque comunista de la Unión Soviética, más China, Corea del Norte y Cuba. Sí, esto a grandes rasgos.

Luego todo cambio cuando a Bin Laden atacó Estado Unidos el 11 de septiembre y entró un tercer actor en juego.

"Los ególatras ahora nos brotan como setas en todos lados demostrando un absoluto desprecio a cualquier tipo de legalidad y/o sentido común"

Y después, poco a poco, lo que parecía un hecho que no iba a pasar de anécdota porque todos confiábamos en que países serios como Reino Unido, Italia, Francia, Alemania, Estados Unidos, etc..., nunca caerían en las garras de lo chabacano, pues de repente, eso de tener a un descerebrado en el poder se convirtió en moda, moda democrática pues la mayoría de estos negligentes personajes han subido al poder gracias a las urnas, a la voluntad popular (como hicieron en su día tantos y tantos dictadores como, por ejemplo, Hitler o Chávez).

Todos juntos dan para formar un equipo de fútbol (más el entrenador): Maduro, Orban, Morales, Bolsonaro, Trump, Putin, Lukashenko, Kim Jong-un, Meloni, Milei, Erdoğan y, por supuesto, Pedro Sánchez.

Así que, antes solo teníamos al pollo de Corea del Norte, a Fidel Castro y algún que otro tuercebotas que no nos quitaban el sueño porque, al fin y al cabo, eran ególatras de países de tercera. Sin embargo, ahora nos brotan como setas en todos lados demostrando un absoluto desprecio a cualquier tipo de legalidad y/o sentido común. Por hacer una lista no completa pero muy demostrativa, vamos a comenzar contando con los que estaban hasta hace muy poco tiempo como Nicolás Maduro, Victor Orban, Evo Morales y Jair Bolsonaro, y a estos les vamos a sumar a nuestros amigos Donald Trump, Vladimir Putin, Aleksandr Lukashenko, Kim Jong-un, Giorgia Meloni, Javier Milei, Recep Tayyip Erdoğan y, por supuesto, Pedro Sánchez.

Añadamos a todos ellos el séquito que les baila el agua y que, en un momento dado, quisieran sucederles, incluso derrocarles.

Si la tendencia no cambia, si, como decía en mi anterior artículo, seguimos pensando en ideas y no en personas, el planeta va a terminar perteneciendo a Darth Vader.

La monda.




jueves, 7 de mayo de 2026

Una de hantavirus

¿Cómo se imaginan ustedes al hantavirus? Al coronavirus no tardaron en representarlo como una pelotita llena de palitos en su superficie y con una especie de coronita en el extremo. Por lo que he podido averiguar, este que ahora nos ocupa (y nos preocupa) no es muy distinto al anterior. Redondo, con cositas por fuera y palitos por dentro... Un poco más abajo les dejo una imagen para que lo disfruten.

Lo que ocurre con este virus es que hace más o menos lo mismo que el anterior aunque, en verdad, no tengan mucho que ver. El primero iba a los pulmones directamente y este lo hace dando un rodeo de un mes. Ambos pueden ser letales y, sobre todo, carecen de tratamiento. Si te infectas, o tienes las defensas cachas o te puedes ir al otro barrio.

"De un noticiario medio en televisión que suele durar unos 30-35 minutos, Antena 3 lleva dedicándole exactamente entre 19 y 22 minutos todos los días"

Si la actual infección del barco neerlandés llega a ocurrir antes de 2020, te digo yo que no nos habríamos enterado más allá de una minúscula noticia escondida en un diario y a una columna. De esas ya leía yo en su día sobre el ébola, y eso que eran palabras mayores, pero como era en África y los que se morían eran negros, ¡pues hale!, no merecía la pena ocupar espacio ni papel.

Tanto el dibujo como la fotografía pertenecen al hantavirus.

Lo que ocurre es que ahora que el papel está ya en desuso. Lo digital no ocupa y es en color. Te lo dan masticadito y, además, como pasamos por una pandemia, pues vamos a darle pábulo y así nos olvidamos de noticias que ya están exprimidas hasta la saciedad. Porque lo de Ábalos y Koldo ya importa lo justo tirando a nada; la sinvergonzonería y prepotencia de Sánchez ya no sorprende ni a Bruselas; lo de Trump es de cómic (aunque hay que tener en cuenta que, una vez cerrado el tema de Irán y el puto canal, le toca la vez a Cuba ―ahí lo dejo―).

Lo dicho: ahora toca rellenar informativos con el hantavirus aunque tenga una tasa de contagio muy inferior a coronavirus, sea letal al 50% (que no sé si es mucho o poco, pero vaya, que tiras la moneda al aire y tienes las mismas posibilidades de quedarte que de palmar), no nos haya pillado con el paso cambiado y, aunque mande güevos que envíen el barco a Canarias, aquí les esperemos bien preparados.

De un noticiario medio en televisión que suele durar unos 30-35 minutos, Antena 3 lleva dedicándole exactamente entre 19 y 22 minutos todos los días (alrededor del 70% del espacio). A mí, desde luego, me parece una exageración habiendo noticias que nos impactan mucho más, como lo son los chorizos que se van sentando en el banquillo sean del color que sea y cometieran sus delitos hace poco o mucho tiempo, o las tontunas de Trump, o el tema de los alquileres, o el accidente del tren, la huelga de médicos, ahora la de maestros, incluso las elecciones en Andalucía. Para todo esto, en el caso de que cuenten algo, en los informativos solo les dedican 10 minutos entre todos los asuntos.

Bufff, lo mismo es que estoy equivocado y tengo que regresar a la faculta de Ciencias de Información...



sábado, 2 de mayo de 2026

Votar a ideas o a personas


En mi última aportación a este inconstante Blog, hablaba de la importancia de nuestro voto en los países que nos regimos por reglas democráticas. No seré yo quien ponga en duda las ideologías o las querencias políticas de nadie, máxime cuando soy un demócrata convencido, de esos que, cuando consigue un buen puñado de votos cualquiera de los dos extremos (llámese Vox o... o como sean ahora: Sumar, Podemos, Izquierda Unida, Más no sé qué... ―creo que me entienden―), hago justamente lo que no hacen ellos, que es aceptar el resultado porque, y esto no puede ser más democrático, es lo que la gente ha elegido. No puede ser que si gana la extrema izquierda haya que aceptarlo y si lo hace la extrema derecha no sea de ley, cuando hay que tener en cuenta que son los mismos perros con distintos collares. Ambos extremos, más pronto que tarde, se suelen pasar la opinión de los paisanos por el forro de sus caprichos. Viene desde siempre y ahora lo han practicado por igual Pablo Iglesias y Santiago Abascal. “Si no estás de acuerdo conmigo, a la puta calle”

Decía que lo importante en estos tiempos que corren en el planeta es, quizá, dejar un poco de lado las ideologías y centrarse en las personas. Si siempre has votado al Partido Amarillo (por no concretar ninguno, ni en ningún país), y lo haces porque eres afín a sus ideas, y quien manda en ese partido es un perfecto zafio, inútil, pirado, ególatra y mala persona, es cuestión de repensarse por un momento el voto y ser quizá un poco más práctico, porque lo mismo votas a tus ideas y el bicho que hay en el poder te sale rana.

"¿Le dejarías a tu madre el cuidado de tus hijos si no confiaras en ella por encima de sus ideas políticas?"

Ejemplos a día de hoy los tienes a montones, de un color de y de otro, tristemente de un país y de otro (antes solo me metía con España pero la cosa se ha extendido). Si soy profundamente americano y republicano, voto a Trump y a la primera de cambio lía una planetaria: se enemista con todos los países que puede, me sube los precios de todo, me mete en una guerra, y todo por hacer América Grande (cosa muy subjetiva) a cualquier precio. Es la consecuencia de votar a un mercachifle que solo sabe hacer dinero “para él” y a la par es un obtuso e ignorante consumado.

Lo mismo ocurrió con Chávez en Venezuela. Muchos paisanos se dijeron que, por muy animal que fuera el sargento, no votarían a los capitalistas jamás y ahora ya ni siquiera pueden votar (aparte de morirse de hambre, no tener libertad, etc...).

De ahí viene esta reflexión de jardín de infancia...

En España nos pasa lo mismo, que estamos regidos por un tipo que pasa sistemáticamente de las leyes, el equilibrio del poder, el respeto a las instituciones... y todo bajo un discurso que, los que hemos leído algo de Historia, lo calificaríamos de muy antiguo y, sobre todo, de macarra de verbena.

Ideas como “si soy de derechas, jamás votaré izquierdas así mi líder me la líe gorda y pierda derechos, dinero, incluso la vida” no son las mejores. ¿Le dejarías a tu madre el cuidado de tus hijos si no confiaras en ella por encima de sus ideas políticas? Si mi madre es una pirada de la vida, no le dejo a mis hijos allá tenga el mismo color político que yo. Y al contrario: ¿le dejarías a tu hijo siendo de un color contrario al tuyo pero sabiendo que va a cuidar al niño casi mejor que tú?

Pues de ahí viene esta reflexión de jardín de infancia que hago. ¿Es mejor votar a ideas que a personas, o viceversa?