Fotografía: Atardecer en Serengeti

Fotografía: Atardecer en el Parque Nacional del Serengeti, Tanzania; © Fco. Javier Oliva, 2014



ESPACIO

UN ESPACIO PARA CONTAR LO QUE ME DA LA GANA


martes, 31 de octubre de 2017

Cuando en España pintan bastos

Se me termina octubre y no quiero que me pase como en septiembre, que me quedé sin escribir. La verdad es que tengo excusa, y no una sino varias: el trabajo copó mis días y casi mis noches, y aunque la última semana estuve de vacaciones, los temas que se me antojaban no eran nada atractivos.
Este octubre, por razones que a nadie escapan, tampoco he tenido la necesidad de escribir en el blog. Cierto es que podía haber hablado de otras cosas, pero la actualidad manda. Y aunque hay veces que se me abren las carnes y siento la necesidad imperiosa de dictar mi opinión sobre la situación en Cataluña, pienso que no merece la pena echar más leña al fuego. Lo mejor es dejar que se siga el dictado de las leyes y punto.
Por eso no voy a hablar de Rajoy, Arrimadas, Puigdemont o la CUP. No merece la pena porque, entre lo obvio que resulta todo y lo que se ha largado durante este mes, no aportaría grandes cosas. Lo que sí quiero destacar ha sido el papel de los medios de comunicación, lo que antes se llamaba el cuarto poder y, desde que son presos de macro-imperios de comunicación, yo los denomino “la voz de su amo” porque se venden a los intereses de quien les da de comer. La objetividad, que ya de por sí es imposible, se transforma en una quimera inalcanzable cuando el que te paga la luz dice cómo tienes que hacer tu trabajo, incluso lo que textualmente tienes que publicar.
Así que, gran parte de mi interés el día de la consulta esa del 1-O, era observar el tratamiento que hacían del mismo los medios de comunicación. El domingo comenzó con la policía repartiendo palos cuando era necesario y, en ese caso, La Sexta amplificándolo, TeleMadrid atenuándolo, TVE poniéndose de perfil cuando no apoyaba descaradamente al Gobierno, y Antena 3 no dejando ver las imágenes por la cantidad de tertulianos marisabidillos que había llevado al plató. Por supuesto, Tele5 a su bola con cualquier tipo de necedad avergonzante para el género humano, pero de la actualidad ni pío.

Los medios de comunicación han hecho piña a favor de la legalidad y al servicio de la sociedad.
Al final del día, curiosamente, las cadenas de televisión (las serias; Tele5 no cuenta, juega en segunda regional) y los periódicos en su edición digital, se habían aunado con la Constitución. Cada una respetó el tinte que tiene, pero ninguna añadió más leña al fuego. Y a medida que ha ido pasando el mes de octubre, han ido haciendo piña al lado de la legalidad, incluso los principales diarios catalanes (los serios y respetables; Avui y TV3 son parte del aparato del Partido: no cuentan). Los medios han respetado su identidad y su color, pero han estado todos a una, y eso es de agradecer porque no hay nada más fácil que incendiar un bosque cuando ya está calentito con una noticia malintencionada. Y nadie lo ha hecho. Particularmente me han sorprendido La Sexta y El País (su edición digital), moderando sus pareceres y opiniones, sí, las que les vienen de serie, y comportándose como verdaderos medios al servicio de la sociedad. Por su parte, Antena 3 me ha decepcionado. Mientras se producían hechos y situaciones que pasarán a la Historia de este país, ellos se dedicaban a superponer los comentarios de sus especialistas y tertulianos en lugar de dejar que se escucharan las palabras de los verdaderos protagonistas cuando estaban en la tribuna del Parlamento catalán.

De esta crisis de mierda, infantil, sectaria, racista, cobarde y malintencionada, aún podemos sacar una alguna conclusión positiva, y es que la gente no quiere conflictos inútiles que no aportan nada, y que todavía podemos confiar en los medios de comunicación cuando pintan bastos. Algo es algo.

martes, 22 de agosto de 2017

Harto ya de estar harto

Atentado en Barcelona. 15 muertos. Ciento y pico heridos. ¿La culpa? Seguramente mía, o de usted, lector. En este país nos encanta darle vueltas a las cosas porque somos los más listos de la clase. La culpa no es de la docena de moros que decidieron pasar a ser mártires. La culpa, según escuches o leas concretos medios de comunicación o redes sociales, es del Gobierno, o de la oposición socialista, o de Podemos, de los subsidios sociales para extranjeros, de que aquí acogemos a todo el mundo, o incluso del Cid y de los Reyes Católicos, que se dejaron musulmanes vivos. Y eso no puede ser.
Si hay algo de lo que me siento orgulloso es de tener amigos y conocidos variopintos, casi de un extremo al otro en todos los aspectos de la vida (del Madrid, del Atleti, del Barça, fachas, rojos, muy fachas y muy rojos, macarras, pijos, puritanos, puteros…). Por supuesto congenio con unos (pocos) más que con otros, pero a todos escucho y casi a todos comprendo. Y he vivido feliz los primeros 50 años de mi vida porque dejaba a cada loco con su tema (por cierto, en redes sociales casi todo el mundo es monotemático; los hay muy poquito variados).
Debe de ser cosa de la edad, pero hay ciertos límites que ya no estoy dispuesto ni siquiera a leer, como que haya algún imbécil generalizando en términos muy ofensivos que todos los moros son unos hijos de puta, o que todos los fachas son unos nazis, que toda la derecha es extrema y toda la izquierda también, que España da subvenciones y subsidios a todo inmigrante que lo solicita (por cierto, cantidades por lo visto millonarias), o que habría que acoger aquí, en España, a todos los refugiados de todas las guerras y dejarnos a cambio nuestro maltrecho bienestar en acomodarlos.

Lo bueno de las Redes Sociales es que puedes elegir a quién quieres leer y a quién no. Hay que ser práctico, honrado con uno mismo y, sobre todo, selectivo.
Como no quiero convertirme en un extremista de mierda (y que gracias a Dios no me creo casi nada de lo que me llega), he decidido segregar menos bilis y comenzar con la poda de todos aquellos “amigos” de redes sociales que alardean de ser racistas en extremo, clasistas en extremo, fachas o rojos en extremo, religiosos o ateos en extremo, en definitiva, imbéciles en extremo que únicamente saben comunicarse faltando el respeto o que les encanta difundir mentiras que, me consta, ni siquiera ellos mismos se creen (o, si lo hacen, es que verdaderamente les falta un hervor).
Así que hoy he dejado a algunos gilipollas por el camino y, la verdad, se siente uno mejor. Voy a ser muy selectivo y solo me voy a deshacer de los irrespetuosos y maleducados de los cuales me siento avergonzado de tenerlos ahí. Me sigo quedando con los que dan su opinión y muestran su forma de ver la vida de manera mesurada y respetuosa. Con el resto, según lo vaya viendo, iré dejándolos por el camino. Me da igual quién sea, si antiguos compañeros de colegio, de trabajo, familiares cercanos o lejanos… La cuestión es que aquel que no aporta, generalmente resta, y según voy cumpliendo años, la verdad es que no estoy para que me resten nada, menos aún el humor.
Así que he adelantado el otoño. Pocos serán lo que aparte de mi camino pero, de verdad, bien a gusto. A aquellos con lo que continúe viaje, les deseo bon voyage. Y a esos que voy a dejar, espero que alguien o algo les dé de su propia medicina.


martes, 1 de agosto de 2017

Los tiempos del ombligo

No sé si es que durante los últimos tiempos vamos definitivamente marcha atrás, o es la edad la que me hace apreciar la gravedad de asuntos que antes no veía. Quizá sea una conjunción de ambas cosas, porque hace unos días leía unos artículos de Mariano José de Larra y al joven maestro, allá por 1833, le ocurría política y socialmente como a mí, que veía el futuro negro zaíno.
El resto del planeta no nos va a la zaga. Políticamente España sigue siendo un circo lleno de animales y payasos. Aquello de la transición, las legislaturas de UCD y las dos primeras del PSOE son un espejismo, algo casi inédito en nuestra guadianesca historia democrática. De veinte años a esta parte vamos desbocados. Que no cunda el tremendismo, que lo mismo les ocurre a otros países como Reino Unido, Italia, Francia o Estados Unidos. No quiero hacer comparaciones con Venezuela, Argentina o Turquía (por citar algunos ejemplos) porque considero que aquí somos un poquito más sensatos, aunque con tanto populista, yendo de continuo con su burra al trigo, pueden provocar que se tambaleen el poco bienestar social que nos queda, la paz y la libertad. A estos defensores de los decretos por cojones en cualquier parte del mundo no les importaría practicarlo aquí ellos mismos.
Vivimos en los tiempos del ombligo, esos días en los que solo vale mirarse a uno mismo sin importar qué ocurre alrededor. Maduro lo hace en Venezuela. Puigdemont en Cataluña. Rajoy, Sánchez, Iglesias y Rivera en España. May en el Reino Unido. Trump en USA. La Merkel en Alemania. Erdogan en Turquía… Es decir, aquí prima el “primero yo, luego yo y después yo”. Esta receta ya ha sido muy empleada a lo largo de la Historia (lejana y reciente), y los resultados siempre siempre SIEMPRE han sido nefastos. Al igual que le ocurría a Larra hace 170 años, la cosa ahora está fea (y el maestro del periodismo moderno no se equivocó, que de no haberse volado la cabeza a sus 29 primaveras, hubiera visto dos revoluciones europeas del copón de la baraja -y en España ya no te cuento, una década ominosa y primera guerra carlista…-).

Pintan bastos para el futuro. No solo España cae en el desamparo con la talla de sus políticos. Es una epidemia mundial.
No quiero se agorero, pero los ingredientes que estamos echando a este caldo nos van a proporcionar un cocido de proporciones colosales y consecuencias homéricas. Ojalá me equivoque, pero en Venezuela se va a liar gorda, en Cataluña también (gorda, bien gorda; lo mismo la semana trágica de Barcelona de 1909 se queda en anécdota de jardín de infancia). Theresa May también la va a liar buena en su país y, por ende, en la Unión. Trump no va a tardar demasiado en hacer lo propio en su país, y el efecto dominó se llevará por delante varias docenas de países más (si no es todo el planeta, que negar el cambio climático lo van a pagar nuestros nietos pero a base de bien). ¡Ah!, Corea del Norte juega en otra liga, pero pone su granito de arena.
Pintan bastos para el futuro. En España no vamos a saber manejar ninguna de las tormentas que se nos vienen encima porque ninguno de los políticos de primera, segunda o tercera línea tiene talla, conocimientos y sentido común para afrontarlas. Y no hay que tirar la caña muy lejos para saber lo que vamos a pescar. Si les parece, quedamos citados -por ejemplo- a partir del 12 de octubre -por concretar una fecha-, y comentamos lo ocurrido. De momento, ¡hagan juego, señores!, y apuesten sobre lo más inmediato: la que se avecina en Venezuela y en Cataluña. Pueden hacer un único envite porque, no nos confundamos, ambos casos son las dos caras de una misma moneda, una moneda con dos ombligos.


jueves, 27 de julio de 2017

El patrón invisible

Vamos con unos ejemplos históricos irrefutables para amenizar los próximos dos meses:
En 1933 Hitler fue nombrado canciller después de varias elecciones democráticas en Alemania. Aunque nunca obtuvo mayoría absoluta, se las ingenió para recabar cada vez más votos, llegar a acuerdos con otros partidos, subirse a la poltrona y decirle a las masas aquello que querían escuchar para que le aclamaran y fueran tras él de manera ciega. Y así lo hicieron. Años más tarde, la Historia dictó sentencia sobre las consecuencias de tanta manipulación. Nadie creyó que llegaran a tales extremos, pero llegaron.
Al igual caso anterior, tenemos a Mussolini. Por no repetirme, la Historia dictó sentencia sobre las consecuencias de tanta manipulación. Nadie creyó que llegaran a tales extremos, pero llegaron.
Años antes, Lennin la lio parda en Rusia, y no se quedó tranquilo hasta que en 1917 se hizo con el poder después de derrocar al Zar Nicolás II. Las ideas políticas de Lennin pueden ser discutibles, pero no la organización estatal de su colaborador y, a la postre, figura de la URSS, Stalin. El pueblo estaba con la revolución y con sus gobernantes hasta que se dieron cuenta de que la revolución les había pasado por encima sin que ellos se dieran cuenta. La Historia dictó sentencia sobre las consecuencias de tanta manipulación. Nadie creyó que llegaran a tales extremos, pero llegaron.
Algo parecido pasó (y sigue ocurriendo) en Cuba. Fidel Castro no paró quieto hasta que se deshizo de una “perla del caribe” como Batista. De nuevo sus ideas políticas pueden ser discutibles, aunque en 1959 eran bastante defendibles (desde mi punto de vista). Un par de años después se fijó en sus amigos los rusos y supo conectar con la población para que apoyara a su comandante en jefe hasta la muerte y más allá. Y el pueblo le apoyó. La Historia sigue dictando sentencia sobre las consecuencias de tanta manipulación. Nadie creyó que llegara a tales extremos, pero llegó.
De china podríamos decir lo mismo pero me da pereza escribir los nombres y buscar las fechas. Lo cierto es que, al igual que en los casos anteriores, el pueblo apoyó a su líder Mao hasta el final porque la manera de vender el producto fue inconmensurable, y la Historia sigue dictando sentencia sobre las consecuencias de tanta manipulación. Nadie creyó que llegara a tales extremos, pero llegó.

Somos así de burros, que conociendo ejemplos de sobra, luego nos excusaremos diciendo "yo creía, yo pensaba, ¡quién se lo iba a imaginar...!". Y entonces querremos que otros nos saquen las castañas del fuego.

Podríamos calificar estos casos como los más famosos de la historia reciente del planeta, casos que hasta un tonto de baba, un inculto o un imbécil podría asegurar conocerlos aunque solo sea de oídas. En todos los casos, sea de derechas o de izquierdas, se repite SIEMPRE el mismo PATRÓN: envenenamiento de la realidad social (aprovechando que ya viene un poco revuelta), conversión al populismo (o sea, comenzar a decir lo que la gente quiere escuchar), erigirse en salvadores de la patria (como si ellos no quisieran hacerlo), bautismo como líder indiscutible (“ya que la gente me quiere, me sacrificaré…”), y una vez en lo más alto de poder, dictadura descarada en pro de un pueblo feliz y digno, y que se lo merece todo, todo y todo. Y, como ya hemos visto, la Historia dictará la misma sentencia que en los casos anteriores.

Así que, aquellos que dentro de un tiempo me llamen desde Caracas o Barcelona pidiendo comprensión, ayuda, amor y/o dinero, lo siento, pero mi teléfono estará comunicando. Ellos tampoco creyeron que se llegaría a tales extremos, pero llegaron.


lunes, 24 de julio de 2017

Fábrica de Noticias

Junio en blanco y julio que ya apuntaba maneras en dejarlo también con el contador a cero en lo que artículos del blog se refiere. ¡Con la cantidad de cosas que están sucediendo últimamente! Tenemos a los independentistas, a Trump (éste va a dar juego cuatro años ininterrumpidamente), a Blesa (a éste ya no lo tenemos pero también dará que hablar), a la RAE que nos deja irnos a donde queramos siempre que lo digamos en infinitivo o imperativo, a Maduro (éste acabará mal)…
La verdad es que mi silencio no es por falta de excusas o motivos, más bien por falta de tiempo. Y como no quiero que termine julio sin haber aportado alguna de mis diarreas mentales (junio ya se me escapó vivo), voy a sobrevolar algo que realmente es importante, algo que cada noticiario serio que se precie de serlo le mete más de un cuarto de hora cada día, algo que preocupa a partes iguales en Madrid como en la mayor parte de Cataluña. No, amigo lector, no es el irrisorio independentismo apoyado, propugnado e impulsado por megalómanos con la misma cultura que un chimpancé y acaso menos cerebro, gente mala que sólo tiene ganas de joder al prójimo, ahora a los que están fuera de Cataluña y luego a los que se queden dentro (a estos segundos los joderán a base de bien si la jugada les sale bien). Bueno, decía que eso que ahora se lleva medio telediario por delante es el posible fichaje de Neymar por el PSG. Eso no hay trama corrupta, partido o líder político de medio pelo, guerra, atentado o crisis independentista que lo soporte.

Incalificable en todas sus declaraciones. Una mina para los  medios que a mí me deja sin palabras.

Cuando un crack del fútbol dice cambiar de aires, se queda petrificado hasta Trump (aunque ese viene alelado de serie, igual que Maduro). Es cuando Cristiano o Neymar dicen querer irse de sus respectivos equipos cuando se lanzar esas cortinas de humo que distraen nuestra atención, los suicidios de banqueros, los cambios de las normas en la RAE, los desafíos de los esos que dicen que quieren la independencia pero no saben todavía muy bien cuánta, ni cómo, ni para qué.
En fin, que lo bonito de todo esto es que en julio y en agosto hay que fabricar noticias, y como puede ver el lector, no es tan difícil: se trata de coger un líder del fútbol, un líder de la banca, un líder de política internacional, un líder cultural, y un gilipollas que abogue por una causa idiota y sin sentido. Y ya está fabricado el telediario de un par de meses.

Salud.